La imagen que nos ha llegado hasta la actualidad
del pastor guanche es una imagen estereotipada, en buena parte responsabilidad
de un trabajo mal hecho por la academia. No cabe duda la importancia que esta
actividad tuvo entre los guanches, los aborígenes de Tenerife, y a pesar de
ello, no se ha traducido en una comprensión más precisa. En la organización
ganadera guanche destaca un elemento fundamental, el papel de los espacios
comunales, lugares dedicados al pasto, en concreto hablamos de las Cañadas del
Teide.
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| Vista panorámica de tan solo un fragmento de lo que son Las Cañadas del Teide |
En la teorización sobre estos
espacios destaca el trabajo de Luis Diego Cuscoy, que se esforzó en conocer a
los cabreros que aun pastoreaban por el lugar. Son dos los principales fallos
que tiene el modelo de Cuscoy: en primer lugar plantea una explicación única al
papel del lugar; y segundo, afirma que existe una clara continuidad en el tiempo
de las prácticas de pastoreo guanches.
Frente a ello, nos encontramos, una
vez finalizada la conquista, con los Acuerdos del Cabildo que regulan los
espacios dedicados al pastoreo así como la cantidad de ganado que debía haber
en ellos, entre otras cosas; y es en el XVIII cuando se termina recluyendo los
lugares de pastoreo a las Cañadas. Todo esto contraría la explicación de que no
hubo ninguna transformación significativa en dicha actividad y la posibilidad
de establecer tranquilamente una continuidad entre los grupos pastoralistas de
todos los tiempos.
Las primeras excavaciones comienzan
en 1942, con motivo de la creación de la Comisaría Provincial de Excavaciones
Arqueológicas en Tenerife, dirigidas por Cuscoy. Lo que han hecho los trabajos
posteriores ha sido tan solo reforzar lo dicho entonces. Los criterios
cambiaron con la creación del Departamento de Arqueología y Prehistoria de la
Universidad de La Laguna en el 69, frente a los trabajos de prospección que
solían llevar a cabo comenzaron a realizarse excavaciones arqueológicas y a
buscar secuencias estratigráficas.
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| Luis Diego Cuscoy |
En los 80 se producen dos cambios
importantes, la renovación de la historiografía canaria y la reactivación de
las investigaciones de Las Cañadas. Se forman dos equipos de investigación,
salidos de la Universidad de La Laguna, para trabajar en la zona. Es ahora
cuando se van formando nuevos planteamientos sobre la presencia aborigen en la
cumbre, que desmitifican la idea del pastor guanche que en los ratos libres
fabrica instrumentos líticos para su unidad familiar, para aparecer una línea
teórica en el sentido de la entrada anterior. También aparecerá una línea de
investigación centrada en el papel como Montaña Sagrada del espacio del Teide.
Por último, entre los yacimientos
existentes se han establecido dos categorías: los que presentan estructura y
los que carecen de ella. Los primeros poseen una gran variedad constructiva. La
situación de los segundos parece encontrarse en lugares estratégicos y cercanos
a las estructuras más sólidas. Y existe un tercer grupo, los espacios
sepulcrales, formados por enterramientos en cueva de uno o varios individuos.
Sea como sea, se confirma el relevante papel que el espacio de Las Cañadas
debió suponer para los guanches.
Bibliografía
A partir del artículo de Matilde Arnay de la
Rosa, Los espacios comunales en el contexto de la cultura prehistórica
canaria: El escenario de las Cañadas del Teide, 2006.







