La Historia posee múltiples
disciplinas y ramas, métodos y temas de investigación; y entre todas ellas, siendo
quizás su aplicación más importante, está el
estudio del pasado y crítica del presente. La profundización en esta
ciencia, los conocimientos obtenidos del estudio honesto de la Historia,
revelan importantes hechos y
circunstancias; pero la cuestión no termina aquí, y es que acontecimientos del pasado tienen su continuación en la
actualidad y otros se vuelven a repetir. De todo lo ocurrido con influencia en
el presente (a decir verdad, ¿qué no la tiene?), sea positivo o negativo, nos
formamos una opinión y seguidamente hacemos una valoración, una crítica de nuestro tiempo. Esto lo hacemos,
o debiéramos practicarlo, a razón de hacer justicia y más sencillamente, porque
nos afecta.
No obstante, ahora nos interesan los
aspectos negativos, y de estos vamos a ver específicamente aquellos cuyo
objetivo es la adulteración de la realidad. Podemos descubrir mirando hacia
atrás en el tiempo, no hace falta ir muy lejos, y lo que nos interesa, en
comparación con nuestros días, como se produce el fenómeno de la
manipulación, todo esto con el fin de conseguir evitarla. Esta se manifiesta de diversas formas, quizás la más
conocida sea su dimensión política, en la que la demagogia, que equivaldría a
la manipulación, es usada para transmitir una idea distinta de la realidad de
lo que partidos y políticos han defendido. Un ejemplo me parece especialmente
interesante, esta vez se trata de un fenómeno
que vuelve a repetirse en la actualidad. Durante el pasado siglo se
publicaron una serie de anuncios publicitarios por parte de las compañías
tabaqueras en los que se defiende su consumo. En unos aparecen doctores
fumando, en otros lo hacen las enfermeras, también proclaman sus aspectos
saludables y en algunos mensajes se presume de la recomendación de su uso por
parte de las autoridades sanitarias. Con el transcurrir de los años se ha ido
poniendo en evidencia la naturaleza real del tabaco, de sus efectos y aún más
importante, la de los elementos fraudulentos que se llevaron a cabo para su
venta. Tras echar este vistazo al pasado, ahora toca hacer una crítica del
presente y preguntar: ¿puede estar dándose otra manipulación?
| Anuncio publicitario obtenido de http://lane.stanford.edu/tobacco/index.html. |
Existe cierto producto, el alcohol,
con el triste honor de tener a fecha de 1991 a cuatro millones de españoles
bajo su influencia, del que se sospecha (aunque a nivel científico es una
realidad) tiene efectos perjudiciales pero que quizás es más conocido por la “mitología”
que gira en torno a él, pudiendo ver como en fundaciones patrocinadas por el
estado defienden el consumo diario de vino o de cualquier otra bebida
fermentada y que curiosamente comparten dicho patrocinio con empresas, entre
ellas algunas bodegas, y es aquí donde, aunque no tengamos pruebas de la
manipulación, se hace evidente la influencia que pueden tener estas
recomendaciones en pro del consumo de estas bebidas.
Se trata de un ejemplo que abarca tan
solo una franja de este engaño, que se produce en otros campos, y que le
presenta a la Historia un importante trabajo. Con todo esto no pretendo en
absoluto hacer una apología a ciegas de la Historia, pues hay disciplinas, etc.
que les son más propias estas tareas de liberación del hombre (entendiendo por
ello a la especie humana); sin embargo, quería reclamar el papel de la Historia
como estudiosa del pasado y observadora del presente en esta tremenda labor.
Bibliografía
González Campa, José M. Economía de la muerte. Terrassa: CLIE, 1991. 111, 184. Impreso. (Sobre la problemática de la drogadicción)
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