viernes, 30 de diciembre de 2011

Estudio del pasado y crítica del presente Evitar la manipulación



 La Historia posee múltiples disciplinas y ramas, métodos y temas de investigación; y entre todas ellas, siendo quizás su aplicación más importante, está el estudio del pasado y crítica del presente. La profundización en esta ciencia, los conocimientos obtenidos del estudio honesto de la Historia, revelan importantes hechos  y circunstancias; pero la cuestión no termina aquí, y es que acontecimientos del pasado tienen su continuación en la actualidad y otros se vuelven a repetir. De todo lo ocurrido con influencia en el presente (a decir verdad, ¿qué no la tiene?), sea positivo o negativo, nos formamos una opinión y seguidamente hacemos una valoración, una crítica de nuestro tiempo. Esto lo hacemos, o debiéramos practicarlo, a razón de hacer justicia y más sencillamente, porque nos afecta.

No obstante, ahora nos interesan los aspectos negativos, y de estos vamos a ver específicamente aquellos cuyo objetivo es la adulteración de la realidad. Podemos descubrir mirando hacia atrás en el tiempo, no hace falta ir muy lejos, y lo que nos interesa, en comparación con nuestros días, como se produce el fenómeno  de la manipulación, todo esto con el fin de conseguir evitarla. Esta se manifiesta de diversas formas, quizás la más conocida sea su dimensión política, en la que la demagogia, que equivaldría a la manipulación, es usada para transmitir una idea distinta de la realidad de lo que partidos y políticos han defendido. Un ejemplo me parece especialmente interesante, esta vez se trata de un fenómeno  que vuelve a repetirse en la actualidad. Durante el pasado siglo se publicaron una serie de anuncios publicitarios por parte de las compañías tabaqueras en los que se defiende su consumo. En unos aparecen doctores fumando, en otros lo hacen las enfermeras, también proclaman sus aspectos saludables y en algunos mensajes se presume de la recomendación de su uso por parte de las autoridades sanitarias. Con el transcurrir de los años se ha ido poniendo en evidencia la naturaleza real del tabaco, de sus efectos y aún más importante, la de los elementos fraudulentos que se llevaron a cabo para su venta. Tras echar este vistazo al pasado, ahora toca hacer una crítica del presente y preguntar: ¿puede estar dándose otra manipulación?

Anuncio publicitario obtenido de 
http://lane.stanford.edu/tobacco/index.html.

Existe cierto producto, el alcohol, con el triste honor de tener a fecha de 1991 a cuatro millones de españoles bajo su influencia, del que se sospecha (aunque a nivel científico es una realidad) tiene efectos perjudiciales pero que quizás es más conocido por la “mitología” que gira en torno a él, pudiendo ver como en fundaciones patrocinadas por el estado defienden el consumo diario de vino o de cualquier otra bebida fermentada y que curiosamente comparten dicho patrocinio con empresas, entre ellas algunas bodegas, y es aquí donde, aunque no tengamos pruebas de la manipulación, se hace evidente la influencia que pueden tener estas recomendaciones en pro del consumo de estas bebidas.                        

Se trata de un ejemplo que abarca tan solo una franja de este engaño, que se produce en otros campos, y que le presenta a la Historia un importante trabajo. Con todo esto no pretendo en absoluto hacer una apología a ciegas de la Historia, pues hay disciplinas, etc. que les son más propias estas tareas de liberación del hombre (entendiendo por ello a la especie humana); sin embargo, quería reclamar el papel de la Historia como estudiosa del pasado y observadora del presente en esta tremenda labor.


Bibliografía
  
González Campa, José M. Economía de la muerte. Terrassa: CLIE, 1991. 111, 184. Impreso. (Sobre la problemática de la drogadicción)

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